24 de febrero de 2008

¿Gracias por ser como YO?

Cuanto egoísmo junto aparece cuando alguien dice a otro: "gracias por ser como yo". Es una cuota de admiración personal, seguridad total de que ese YO es el correcto conocedor y dador universal, que es quién lleva la conducta mundialmente establecida de lo esperable, de lo que supone que el otro espera también.
De alguna manera Latinoamérica está siendo educada bajo la filosofía de que ser distinto está mal. De que una diferencia advierte siempre un estigma, algo no bien visto, un punto negro que además de sufrimiento causa aislamiento. Argentina está impregnada de toda esa furia. Furia de quienes han establecido que ser "como yo" es lo correcto y han vivido dentro de un ciego egoísmo que mata cualquier intento de acercamiento y de tolerancia. Me acerco a un hogar de Pompeya, en donde varios amigos trabajan con chicos, y montan paredes de durloc para separar ambientes en un lugar que está mas cerca de desmoronarse que de convertirse en un lugar de contención. Estoy presente cuando al fotógrafo le roban su bolson, con un celular barato, cuatro pesos y sus documentos, dentro de esas paredes que él mismo está montando hace un año para dar contención.
Para mi total y completa sorpresa, el muchacho no se ofende, no hace más que preocuparse y salir corriendo hacia una villa donde venden una amplia diversidad de sustancias conocidas cotidianemente como Drogas. Nos da pena que esos cuatro pesos, bolso y documentos puedan ser cambiados por una o dos dosis destructivas de Pasta Base.
Acercamos el arte, la comida y la educación para que las diferencias existan. Imaginar que quien no come, imaginar que quien roba por desesperación y quien mata con desgano es DIFERENTE es estar mirando exactamente al ángulo opuesto de la relaidad. Argentina está llena de ideas encontradas, pero los cuerpos son impresionantemente iguales, todos tienen la misma necesidad.
Acercamos el arte, acercamos diversión y montamos paredes porque creemos que todos los cuerpos necesitan risas, paredes que abriguen, elementos para incorporar y aprender. APRENDER a ser distinto de lo que no nos gusta, de lo que no queremos seguir viendo o viviendo. Esa es la diversidad hermosa, la diversidad que promete, la diversidad que todos los dias resignifica y dinamiza los cuerpos, los nuestros y los de ellos.
Atención con la frase anterior, no es un descuid metodológico, ni mucho menos un descuido teórico. Nosotros y ellos existe desde la ontología misma del lenguaje. En el momento en que las paredes se comienzan a armar se rompe mágicamente esa construcción del lenguaje, se unifica en un nosotros totalmente inclusivo, donde todos cooperamos de la misma manera. Los cuerpos son iguales porque todos son capaces de elevar fuerzas y subir una pered, todos son capaces de pintar y crear sobre ellas. Todos son capaces de resignificar cada uno de los lugares que habita en su vida.

Gracias por ser como YO, introduce una cuota de odio y de desprecio hacia todo lo diferente, hacia lo que no aceptamos que funcione de otra forma. Cuando algo no funciona de la forma en que funciona uno mismo, automáticamente el ser humano tiende a despreciar, a menospreciar, a desvalorizar por miedo y NUNCA a internalizar a conciliar y atravesar esa diferencia.
Ojala las diferencias entre las personas sean tomadas inteligentemente para que podemos enriquecernos desde la calidad de personas que somos.
Ojalá ser como YO deje de significar "no ser como él".

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