Arte y Romanticismo
El Romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo que se presenta de manera distinta y particular en cada espacio en el que se desarrolla proyectándose también en el arte. Se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo. Su búsqueda constante es la libertad auténtica. Es un movimiento estético, filosófico, político y científico. Nace en los albores de la modernidad cuando se pone en marcha el proyecto de la Ilustración. Es un movimiento de crítica rotunda a muchos postulados, estrategias y concepciones de la razón como fuerza renovadora de la historia.Este movimiento postulaba la conciencia del Yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón cartesiana, dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento; la primacía del Genio creador de un Universo propio, el poeta como Dios; una valoración de lo diferente frente a lo común lo que lleva una fuerte tendencia nacionalista; el liberalismo frente al despotismo ilustrado; la originalidad frente a la tradición clasicista y la adecuación a los cánones. Cada hombre debe mostrar lo que le es único. Postula también la creatividad frente a la imitación de lo antiguo hacia los dioses de Atenas y la obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.La razón ilustrada había definido desde el conocimiento lógico racional radicalizado, al mito como pura ilusión, pura falsedad. El Romanticismo (hijo y celebrante de las Luces) hace reingresar el dilema del mito, en su preocupación por entender y revalidar lo irracional que cobra vida en todo logos racional. Rescata lo mítico, lo analiza y lo reivindica en tanto forma de conocimiento, como camino de un saber humano también genuino, como formas de comprensión y abordaje de la relación entre hombre y naturaleza. El poeta como mediador del a verdad entre los dioses y los hombres. Es la única criatura que hereda el don de la palabra, el don divino de nombrar. El movimiento romántico repone y realza esta problemática. La palabra, la poética, el mundo y sus narraciones dadoras de sentido.Schiller recupera la extraviada armonía entre hombre, naturaleza, dioses y el arte. El arte en Schiller es el camino de la recuperación del hombre frente al fracaso económico y político del proyecto burgués en la historia. Postula la belleza como la verdad que repone el momento ético y de libertad suprema del hombre moderno. Anuncia la revolución estética a través de un camino educativo y formador. La Alemania de fines del Siglo XVIII representa un universo social y político de vida serena. Las clases sociales parecen respetarse y estar eternizadas. El noble, el banquero, el obispo, el comerciante, el magistrado, el artesano, el campesino aparecen en esta Alemania como figuras consagradas, indiscutibles respecto del lugar que ocupan. Es equiparable al universo arcaico de la Edad Media. Sin embargo intelectuales alemanes van a empezar a sentir los cimbronazos de la aceleración industrial, la vida burguesa, el galope del capitalismo… las nuevas lógicas de mercado y la lenta efervescencia del mundo burgués postergado, su democracia, su capital. Como resultado estalla una profunda revolución intelectual, en el campo de la sensibilidad, de las ideas, del pensamiento. Aparece la noción de hombre moderno como un hombre desgarrado. Una partícula, finita en lo infinito, un condenado al tiempo mortal y, por lo tanto, necesitado de una reconciliación mítica. El camino humano ya parece imposible. Habrá que asumir la historia fracasada. El camino divino también deviene en retraso o en ausencia: los dioses se han ido. La heroicidad romántica reside en asumir ese fracaso, enfrentar la batalla y reconocer la tragedia de este tiempo. Para el romántico la filosofía necesita ese modo mítico, recrearlo, imaginarlo, consumarlo moderadamente. Lo mítico (relato que penetra en el corazón de la gente, de los pueblos, como lo fue el cristianismo) necesita a su vez de un pensar filosófico nuevo que le otorgue sentido y valores sustantivos. La poesía es la conjunción entre arte y naturaleza, que la modernidad ya no pudo reestablecer. El mito, ese universo de los relatos de los orígenes y de los orígenes del relato, remite a la literatura, a la poética, a los llamados a ser mensajeros de los dioses. Lo mítico convoca al océano poético primordial donde la naturaleza y el hombre viven en plenitud de su esplendor.Frente a la razón científico–técnica de la ilustración, el Romanticismo planteará el camino de la poesía y de la filosofía: dos milenarias guardianas de la palabra como senderos de una verdad mas humana, a la medida del hombre en su completad perdida.El poeta va en la búsqueda del nuevo relato sustentador, de una exploración en lo mítico vaciado y allí sólo encuentra el interrogar de la poesía y la filosofía. La poesía es representación del alma. El sentido poético está en comunión con el sentido mítico. Representa lo irrepresentable. El sentido poético está vinculado con lo habitual, general, para conferirles otra significación única, evocadora.Debemos entender al Romanticismo como un amplio planteo donde lo poético, lo filosófico ligado un indagar primordial, le disputarán a la razón científico-técnica las vías de la verdad. Los lenguajes de acceso a la verdad y, por lo tanto, los significados últimos de esa subjetividad moderna productora de sentidos y legalidades.
El Surrealismo como ejemplo de vanguardia en el SXX
El surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida. En términos académicos se puede definir al surrealismo como el automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.Surrealismo es ante todo una concepción del universo y no un sistema verbal o antisistema verbal. Surrealista es ese hombre para quien cierta realidad existe, y su misión está en encontrarla. No supone primitivismo alguno, sino reencuentro con la dimensión humana sin las jerarquizaciones cristianas o helénicas, sin "partes nobles", "alma", "regiones vegetativas". Inocencia en cuanto todo es y debe ser aceptado, todo es y puede ser llave de acceso a la realidad.En 1924 André Breton escribe el primer Manifiesto Surrealista y en este incluye lo siguiente: “Indica muy mala fe discutirnos el derecho a emplear la palabra surrealismo, en el sentido particular que nosotros le damos, ya que nadie puede dudar de que esta palabra no tuvo fortuna, antes de que nosotros nos sirviéramos de ella”. Claro que no, el surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta de la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida. Encuentra su origen en el Dadaísmo, movimiento artístico precedido por Tristan Tzara, en el cual se decantan las ideas de los dos movimientos. Ambos, uno inclinado hacia la destrucción nihilista (Dadá) y el otro a la construcción romántica (surrealismo) se sirvieron como catalizadores entre ellos durante su desarrollo. El dadaísmo es un movimiento cultural que surgió en 1916 en el Cabaret Voltaire en Zúrich, Suiza. Fue propuesto por Hugo Ball y Tristan Tzara. Su característica fundamental fue la oposición al concepto de razón instaurado por el Positivismo. Dadá se caracterizó por rebelarse en contra de las convenciones literarias y artísticas y, especialmente, por burlarse del artista burgués y de su arte.Ahora bien, André Breton como líder de este movimiento vanguardista, comienza a acercarse al surrealismo a en 1916, cuando conoce la obra de Alfred Jarry y ahonda en las teorías del psicoanálisis de Freud. He aquí un factor fundante para el surrealismo: el conocimiento de las capacidades del inconsciente como manifestación más real de lo real. Lo más real es lo invisible. Se propone una extrema abstracción dado que el lenguaje abstracto puede explicar una realidad de núcleo invisible. La abstracción, y esto se ve claramente en la obra de Kandinsky, no es pérdida de lo real, busca separarnos del mundo de lo visible. Es un lenguaje. André Breton, antes de declararse surrealista en 1924 a través de su manifiesto, fue dadaísta. El Dadaismo es consecuencia, en parte, del clima bélico de la primera Guerra Mundial. Aparece una sensación de repudio en algunos artistas hacia el vacío espiritual de la burguesía. La urgencia de renovación y el hambre de lo novedoso llevan a algunos artistas como Tzara a prestar atención en lo más primario del hombre. Eso más primario en principio es la voz del niño, es la exclamación del niño por excelencia previa a la incorporación del lenguaje: “Dadá” será la onomatopeya que representará para estos artistas lo más primario del ser. El Dadaísmo sobrevivió en diferentes técnicas pero no sobrevivió a sí mismo. En poesía el dadaísmo abre el campo para la llegada del surrealismo y ayuda a crear un lenguaje poético libre y sin límites. Para entender qué es la estética dadaísta en el mundo de la poesía, nada mejor que recoger los consejos que Tzara propone para hacer un poema dadaísta en "Dadá manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo":
Coja un periódico
Coja unas tijeras
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema
Recorte el artículo
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa
Agítela suavemente
Ahora saque cada recorte uno tras otro Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa
El poema se parecerá a usted y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendido del vulgo.
Esta suerte de guía práctica de Tzara nos remite claramente a los manuales de instrucciones que el propio Julio Cortázar, Surrealista y Patafísico por excelencia, publica en “Historia de Cronopios y de Famas”. No encuentro pertinente dejar de lado la importancia en el movimiento Surrealista impulsada por Alfred Jarry, autor que ha inspirado la obra de Breton y de Cortázar, entre tantos otros autores, y que ha sido un respetuoso del manifiesto surrealista de Breton. Si alguien logró escribir sin pensar, este fue Jarry. Su obra póstuma, “Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico” (Gestes et opinions du docteur Faustroll, pataphysicien) describe las enseñanzas de Faustroll, pionero de la "patafísica", disciplina que trata "las leyes que gobiernan las excepciones y explicarán el universo adicional a éste". En la patafísica todo suceso del universo es una excepción, y las leyes de la física no son más que excepciones que se producen más frecuentemente. Ahora bien, en línea con lo comentado respecto del Surrealismo, su origen anclado en el Dadaísmo y la Patafísica como la anti-ciencia a la que también atendió el jóven Breton, cobra sentido la obra de Cortázar, su afán por la preponderancia de lo lúdico, tanto en los personajes como en su propia práctica de escritor. Lo que ocurre en Rayuela, la confrontación de dos mundos, el real y un mundo onírico, de lo deseable, de lo bello, de lo perfecto. Rayuela en sus personajes y en las propias Morellianas donde el autor invita al lector a ser cómplice de este juego de lectura, apela permanentemente a lo casual como causal, a lo irracional vestido de mujer. Esta Maga que junta de la calle un paraguas, que siempre está parada junto a un gato en algún patio del barrio latino de París, o el mismo Oliveira que va juntando piolines que guarda cuidadosamente en el bolsillo de su Canadiense, son representaciones clarísimas de postulados Dadaístas y Surrealistas.Cortázar adhirió a la filosofía estética del surrealismo. Lo mismo que Breton el escritor argentino pretendía que la literatura, el acto artístico, fuese expresión de lo real, develación de lo real. La imaginación literaria es exploración de pliegues imperceptibles de la realidad. Parte de este ideario, lo plasmó en su teoría del túnel. Una elaboración teórica sobre la literatura como vanguardia, como túnel hacia espacios aún no explorados de la realidad.
Steiner: La ejecución responsable o la interpretación plena de la obra de arte.
En “Presencias Reales”, Steiner plantea una hipótesis: en el arte se pone en acto una comunicación hacia una realidad trascendente. El arte no es algo inmanente como tampoco lo es el lenguaje. El lenguaje en la modernidad no se vuelca hacia algo real fuera de los enunciados. Por lo tanto, dice Steiner, la realidad está dentro del lenguaje en forma inmanente. La obra sólo existe entre la materialidad de la obra y la interpretación del público. Esta es una primera aproximación al modelo de deconstrucción lúdica al que adhiere este autor. Ante la concepción del arte como sustancia, Steiner propone trascender la limitación de las palabras, rompiendo esa inmanencia. La presencia de lo real la recuperamos a través del arte. El arte aparece nuevamente como un punto de inflexión en la vida de los hombres. Tal como apareció en el Romanticismo del XIX la poesía y el poeta como portadores de la voz y mediadores de la verdad entre los dioses y los hombres, Steiner propone el arte como una forma de trascender lo real. El arte es entendido como realidad de la vida; misterio irreductible a cualquier interpretación. En relación con esto, Steiner propone la experiencia de la vida como transparencia y no como misterio porque somos educados bajo ciencias que hacen inteligible el mundo, creyendo que la realidad es transparente y, por lo tanto, damos a la vida un sentido manifiesto para entenderla. La vida, dice Steiner, es un continuo entre un nivel de transparencia y un trasfondo oculto y misterioso. Ésta se manifiesta primero como un misterio. Para el hombre antiguo, la vida se les brindaba oculta, misteriosa, era un misterio. El hombre moderno ha abandonado el misterio. El autor indica que el hombre moderno no puede vivir bajo la oscuridad, no tolera los sentidos ocultos, con lo cual necesita de sentidos manifiestos para poder crear cultura. Por lo tanto se produce la colonización del misterio. Pero una cultura, dice Steiner, que olvide el misterio primero, cae en la inmanencia y no conoce su finitud. El arte es trascendente porque no queda encerrado en interpretaciones ni en instituciones. Para Steiner el arte es una respuesta. Impone un puente al misterio que ha dejado de lado el hombre moderno. El Arte le responde al sentido de la vida y por lo tanto se trasciende a si misma. Se produce un reencuentro con la vida más primitiva, con el misterio.
Ese nivel de lo oculto, de lo primitivo, del hombre moderno que será recuperado desde el arte como puente, según Steiner, es el nivel que retoma el surrealismo. El nivel primario de las cosas. El no pensar, el automatismo de las formas, el inconsciente en su forma más pura. La necesidad de no entender y la presencia de lo onírico. Quebrar las reglas de lo establecido es una práctica del surrealismo. La obra de Salvador Dalí, la presencia de lo inimaginado, un reloj derretido arrojado sobre una rama de un árbol. O bien, la obra de Cortázar como arte que escapa fuertemente a la realidad cartesiana, ofreciendo una historia completamente distinta a través de Rayuela como se mencionó anteriormente, pero fundamentalmente a través de Historia de Cronopios y de Famas, donde el propio autor inventa personajes y los hace conversar entre sí. Este Cronopio que parece disperso, improvisado, permanentemente feliz o deprimido, pero desprolijo, producto de la actividad inconsciente es un refelejo producto del desdoblamiento primario de lo humano. ¿Qué divierte al Cronopio? Cazar Esperanzas. Este tercer personaje son las Esperanzas, las mismas alocadas que revolotean los techos y los cielos y se cazan como mariposas. Y los Famas, producto del hombre formado, producto del hombre forjado desde los ideales de la razón. El Fama es gris, vive infeliz, vive ordenando, tiene todo guardado, es prolijo y premeditado y detesta al Cronopio. Este juego constante, esta deconstrucción que hace Cortázar en el libro además de estar enraizado fuertemente en la lógica surrealista recrea una alternativa de arte que obliga al lector a escapar de lo real como lo estático, lo dado, invita a una propuesta diferente. En Rayuela, de Cortázar, la creación del autor llega tan lejos que logra romper la estética pura del lenguaje y romper completamente con el modelo novelístico occidental. Primero propone una serie de posibles lecturas, con un cuadro de salto entre capítulo y capítulo. Pero además, llega lejos al punto de crear un nuevo lenguaje. Hay sensaciones tan difíciles de verbalizar que sólo a través de palabras que no existen pueden llegar a generar sentido, algo así plantea Cortázar cunado en el Capitulo 68 de Rayuela describe con palabras inexistentes un encuentro sexual entre La Maga y Horacio. El lector en ningún momento deja de entender lo que se está narrando, no hay una pérdida de sentido, al contrario, se gana sentido hasta con un lenguaje alterado, de palabras que no significan nada individualmente, ruidos si leyéramos en voz alta y sin embargo un juego de sentido que redobla la apuesta al sentido que hubiera podido tener este capítulo escrito de forma “correcta”. Siguiendo con las posibles comparaciones, Steiner dedica un capítulo titulado Jugar con las palabras en su trabajo “interpretar es juzgar”, en donde sostiene que es precisamente la credibilidad racional y la práctica de este avance acumulativo hacia la comprensión textual, lo que hoy en día se pone seriamente en duda. “El posestructuralista, el deconstructor nos recuerda (con razón) que no hay diferencia sustancial entre texto primario y comentario, entre el poema y la explicación o la crítica. Todas las proposiciones y los enunciados, ya sean primarias, secundarias o terciarias (el comentario acerca del comentario, la interpretación de interpretaciones previas, la crítica de la crítica,), se presentan como parte de una intertextualidad vigente”
El "yo", después de Freud, Foucault o Lacan, no es tan sólo un otro, sino una especie de nube de energías cambiantes e interactivas, de introspecciones parciales, momentos de consciencia compactada, móvil, inestable, dice Steiner, en tomo a una región o agujero negro del subconsciente, del inconsciente o del pre consciente aún más indeterminada. Es este YO el que postulan Breton a través del surrealismo. Es este YO el que postula la premisa romántica de la conciencia del Yo como entidad autónoma y dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento, frente a los postulados de la razón cartesiana. El romanticismo primero y el surrealismo después son dos ejemplos del hombre en la lucha contra el orden establecido. El arte funciona en ambos casos como develador de lo nuevo, de un mundo posible. El arte es un develar diferente frente a la forma de develar de las luces, del capitalismo, de la burguesía. Los artistas románticos que lucharon contra el orden establecido del iluminismo con su predominio de la razón cartesiana y el surrealismo que fue una respuesta al fracaso y vaciamiento cultural, político y económico de la burguesía han respondido con un develar diferente al lenguaje cerrado, unidimensional, de la modernidad.El texto de George Steiner nos ayuda a comprender la problemática del lenguaje en la actualidad occidental. El autor sostiene que en nuestro vocabulario y nuestra gramática habitan metáforas vacías y gastadas figuras retóricas que están firmemente atrapadas en los andamiajes y recovecos del habla de cada día. Son las mismas metáforas cristalizadas y vacías a las cuales hace referencia Martin Heidegger o Herbert Marcusse en su Ensayo “El Cierre del Universo del Discurso”. Las palabras y la constante autorreferencia del lenguaje generan el vaciamiento del concepto, la cristalización del significante y obliga al uso de la palabra sin la necesidad de pensarla etimológicamente. Este lenguaje inmanente ha creado un universo dentro de las palabras y su sentido se agota en él mismo. Es el lenguaje de la Modernidad: autorreferente y constructor de una sociedad que el hombre habita y que lo trasciende de su existencia.Steiner adhiere al postulado de la existencia de Dios que implica la aceptación de una realidad anterior a las palabras, realidad que se crea a sí misma y a infinitos mundos posibles y futuros. El lenguaje occidental habla de Dios, el lenguaje del Cristianismo, de los hombres de ciencia, refiere a Dios, sin embargo en la rutina de la cotidianeidad del lenguaje Dios no existe, nada garantiza su presencia. Estamos entonces habitando un mundo construido mediante el lenguaje, cristalizado, a través de las palabras. Es un mundo que se muestra silencioso, difícil de expresar. Aunque todo lo que nos rodea se puede expresar en palabras, o definir, permanece del lado de lo oculto. Las palabras relatan algo y esconden el sentido que ahora les es inherente. Pero además este mundo que habitamos se torna profundamente desconocido. Está conformado por espacios cambiantes, dinámicos, producto de la interacción misma de las cosas con nosotros mismos y la resignificación de las relaciones que forman el mundo. Es ahí donde el lenguaje encuentra su fin, donde el lenguaje acaba por ser incapaz de seguir significando sensaciones, realidades, dolores entrañables. Ahí tiene lugar el papel fundamental del inconsciente. Cuando las palabras se agotan, lo onírico continúa el relato. Es una premisa del psicoanálisis clínico de Jacques Lacan que se encuentra enraizado en el trabajo de Freud. De ahí la importancia de la obra surrealista tanto en el poder expresar algo del orden de lo onírico, del orden de lo primario, de lo oculto, como en mostrarse como una herramienta de liberación para el autor o artista.