I've been out walking
I don't do too much talking
These days, these days.
These days I seem to think a lotAbout the things that I forgot to do
And all the times I had the chance to.
I've stopped my rambling,
I don't do too much gambling
These days, these days.
These days I seem to think aboutHow all the changes came about my ways
And I wonder if I'll see another highway.
I had a lover,
I don't think I'll risk another
These days, these days.
And if I seem to be afraid
To live the life that I have made in songIt's just that I've been losing so long.
I've stopped my dreaming,
I won't do too much scheming
These days, these days.
These days I sit on corner stones
And count the time in quarter tones to ten.
Please don't confront me with my failures,
I had not forgotten them
27 de diciembre de 2006
27 de octubre de 2006
México Insurgente
En el estado de Chiapas, muy cerca de Guatemala, las masas de campesinos se han levantado en armas. El Subcomandante Marcos se llama aquel que les manda, y lucha junto a los indios para liberar la patria.
Los milicos le persiguen y quisieran que acabara como aquel héroe del pueblo, comandante Che Guevara. El primer día de enero bajaron de las montañas, guerrilleros zapatistas para lanzar sus proclamas.
Piden tierra y libertad, como Emiliano Zapata, y a lomos de su caballo toda América cabalga. Los hijos de mil derrotas, y su sangre derramada, van a reescribir la historia, y han empezado por Chiapas.
Piden tierra y libertad, como Emiliano Zapata, y declaran este estado zona revolucionaria. Mejor que morirse de hambre es pelear con dignidad, y que sirva cada bala para defender la paz.
Vivan los héroes de Chiapas y el Subcomandante Marcos, que vivan Villa y Zapata, y que caigan los tiranos, que vivan Villa y Zapata, y que caigan los tiranos.
Los milicos le persiguen y quisieran que acabara como aquel héroe del pueblo, comandante Che Guevara. El primer día de enero bajaron de las montañas, guerrilleros zapatistas para lanzar sus proclamas.
Piden tierra y libertad, como Emiliano Zapata, y a lomos de su caballo toda América cabalga. Los hijos de mil derrotas, y su sangre derramada, van a reescribir la historia, y han empezado por Chiapas.
Piden tierra y libertad, como Emiliano Zapata, y declaran este estado zona revolucionaria. Mejor que morirse de hambre es pelear con dignidad, y que sirva cada bala para defender la paz.
Vivan los héroes de Chiapas y el Subcomandante Marcos, que vivan Villa y Zapata, y que caigan los tiranos, que vivan Villa y Zapata, y que caigan los tiranos.
- el seguidor del arco iris -
"The more constraints one imposes, the more one frees oneself of the chains that shackle the spirit... the arbitrariness of the constraint only serves to obtain precision of execution."
Igor Stravinsky
El seguidor de arco iris se lava las manoscon agua de lluvia y sin sacudirsedel polvo nocturno remonta el caminoque hizo la muerte que fue la primeraque abriera una trocha en la selvaque habría de alzarse la vida,el seguidor bien lo sabe y respetasu signo en la puerta,su signo en la puerta,su signo en la puerta,su puerta con signo.
Y no sabe, y no sabe, y no sabe,y no sabe de nada.Y no sabe, y no sabe, y no sabe,y no sabe de nadie.
En el fondo y en la superficie está más soloque un simple muerto, quizás más coloresque busca los halle en las alas de un ángelo con los demonios o en otro universo mejorsu pobre arco iris tiene dos coloresel negro y el blanco y es triste la lluvia pintada con grises,qué cosa más triste,qué cosa más triste,qué cosa más triste,qué triste y qué cosa.
El seguidor ha cargado los hijos ajenossobre sus rodillas gastadas pasandoquien siembre semillas tendrá que velarlascuando lo recuerda vacía sus bolsillos al suelo,bota los papeles, el polvo, la hoja de afeitarse,aunque son solo escombros que halla rodando en cunetasde cualquier camino,de cualquier camino,de cualquier camino,qué miedo a quedarse.
El seguidor de arco iris siempre se despidenadie lo conoce a mitad del saludoes un vagabundo lleno de recuerdosque será olvidado por ser tan ligeropor no usar corbata ni polvo en el ceñopor irse a llorar donde lloran los perros al fondo de un patioal fondo de un patio,al fondo de un patio,al fondo de un patio,de un patio sin fondo. s.r
Y no sabe, y no sabe, y no sabe,y no sabe de nada.Y no sabe, y no sabe, y no sabe,y no sabe de nadie.
En el fondo y en la superficie está más soloque un simple muerto, quizás más coloresque busca los halle en las alas de un ángelo con los demonios o en otro universo mejorsu pobre arco iris tiene dos coloresel negro y el blanco y es triste la lluvia pintada con grises,qué cosa más triste,qué cosa más triste,qué cosa más triste,qué triste y qué cosa.
El seguidor ha cargado los hijos ajenossobre sus rodillas gastadas pasandoquien siembre semillas tendrá que velarlascuando lo recuerda vacía sus bolsillos al suelo,bota los papeles, el polvo, la hoja de afeitarse,aunque son solo escombros que halla rodando en cunetasde cualquier camino,de cualquier camino,de cualquier camino,qué miedo a quedarse.
El seguidor de arco iris siempre se despidenadie lo conoce a mitad del saludoes un vagabundo lleno de recuerdosque será olvidado por ser tan ligeropor no usar corbata ni polvo en el ceñopor irse a llorar donde lloran los perros al fondo de un patioal fondo de un patio,al fondo de un patio,al fondo de un patio,de un patio sin fondo. s.r
"La radio podría ser el más gigantesco medio de comunicación imaginable en la vida pública, un inmenso sistema de canalización.Lo será cuando no sea sólo capaz de emitir, sino también de recibir. En otras palabras, si consigue que el oyente no sólo escuchase sino también hablase, que no permaneciera aislado, sino relacionado".
Bertolt Brecht "Teoría de la radio"
Bertolt Brecht "Teoría de la radio"
COSTUMBRES DE LOS AHOGADOS Alfred Jarry
Hemos tenido ocasión de entablar relaciones bastantes íntimas con estos interesantes borrachos perdidos del acuatismo. Según nuestras observaciones, un ahogado no es un hombre fallecido por submersión, contra lo que tiende a acreditar la opinión común. Es un ser aparte, de hábitos especiales y que se adaptaría a las mil maravillas a su medio si se lo dejase residir un tiempo razonable. Es notable que se conserven mejor en el agua que expuestos al aire. Sus costumbres son extrañas y, aunque ellos gustan desempeñarse en el mismo elemento que los peces, son diametralmente opuestas a la de éstos, si se permite expresarnos así. En efecto, mientras los peces, como es sabido, navegan remontando la corriente, es decir en el sentido que exige más de sus energías, las víctimas de la funesta pasión del acuatismo se abandonan a la corriente del agua como si hubieran perdido toda energía, en una perezosa indolencia. Su actividad sólo se manifiesta por medio de movimientos de cabeza, reverencias, zalemas, medias vueltas y otros gestos corteses que dirigen con afecto a los hombres terrestres. En nuestra opinión, estas demostraciones no tienen ningún alcance sociológico: sólo hay que ver en ellas las convulsiones inconscientes de un borracho o el juego de un animal.
El ahogado señala su presencia, como la anguila, por la aparición de burbujas en la superficie del agua. Se los captura con arpones, lo mismo que a las anguilas; el uso de garlitos o líneas de fondo resulta a este efecto menos provechoso.
En cuanto a las burbujas, se puede caer en el error por la gesticulación desconsiderada de un simple ser humano que sólo se halla en el estado de ahogado provisorio. En este caso, el ser humano no es en extremo peligroso y en todo comparable como lo hemos dicho más arriba, a un borracho perdido. La filantropía y la prudencia exigen distinguir dos fases en su salvamento: 1) la exhortación a la calma; 2) el salvamento propiamente dicho. La primera operación, imprescindible, se efectúa muy bien por medio de un arma de fuego, pero hay que estar familiarizado con las leyes de la refracción; en la mayoría de los casos, basta con un golpe de remo. Sólo queda - segunda fase - capturar al objeto por el mismo método que a un ahogado ordinario.
Es raro que los ahogados se desplacen formando bancos, a la manera de los peces. De ello se puede inferir que sus ciencias sociales son aún embrionarias, a menos que se juzgue más simple suponer que su combatividad y valor guerrero es inferior al de los peces. Es por ello que éstos se comen a aquellos.
Estamos en condición de probar que hay un solo punto en común entre los ahogados y los demás animales acuáticos; desovan como los peces, aunque sus órganos reproductores, para el observador superficial, parezcan conformados como los de los humanos. Desovan, a pesar de esta grave objeción: ninguna ordenanza de la prefectura protege su reproducción por la veda momentánea de su pesca.
Corrientemente, un ahogado se vende a 25 francos en el mercado de la mayoría de los departamentos, constituyendo una fructífera y honesta fuente de recursos para la población ribereña. Sería pues de interés patriótico fomentar su reproducción; de lo contrario, a falta de esa medida, sería grave la tentación, para el ciudadano ribereño y pobre, de fabricar ahogados artificiales, igualmente merecedores de la prima, por medio del maquillaje por vía húmeda de otros ciudadanos vivos.
El ahogado macho, en la estación del desove, que dura casi todo el año, se pasea en su desovadora, descendiendo como de costumbre la corriente, la cabeza hacia adelante, la cintura levantada, las manos, los órganos de desove y los pies meneándose sobre el agua. Permanece de buen grado balanceándose entre las hierbas. Su hembra también desciende la corriente, con la cabeza y las piernas volcadas hacia atrás y el vientre al aire.
Así es la vida.
El ahogado señala su presencia, como la anguila, por la aparición de burbujas en la superficie del agua. Se los captura con arpones, lo mismo que a las anguilas; el uso de garlitos o líneas de fondo resulta a este efecto menos provechoso.
En cuanto a las burbujas, se puede caer en el error por la gesticulación desconsiderada de un simple ser humano que sólo se halla en el estado de ahogado provisorio. En este caso, el ser humano no es en extremo peligroso y en todo comparable como lo hemos dicho más arriba, a un borracho perdido. La filantropía y la prudencia exigen distinguir dos fases en su salvamento: 1) la exhortación a la calma; 2) el salvamento propiamente dicho. La primera operación, imprescindible, se efectúa muy bien por medio de un arma de fuego, pero hay que estar familiarizado con las leyes de la refracción; en la mayoría de los casos, basta con un golpe de remo. Sólo queda - segunda fase - capturar al objeto por el mismo método que a un ahogado ordinario.
Es raro que los ahogados se desplacen formando bancos, a la manera de los peces. De ello se puede inferir que sus ciencias sociales son aún embrionarias, a menos que se juzgue más simple suponer que su combatividad y valor guerrero es inferior al de los peces. Es por ello que éstos se comen a aquellos.
Estamos en condición de probar que hay un solo punto en común entre los ahogados y los demás animales acuáticos; desovan como los peces, aunque sus órganos reproductores, para el observador superficial, parezcan conformados como los de los humanos. Desovan, a pesar de esta grave objeción: ninguna ordenanza de la prefectura protege su reproducción por la veda momentánea de su pesca.
Corrientemente, un ahogado se vende a 25 francos en el mercado de la mayoría de los departamentos, constituyendo una fructífera y honesta fuente de recursos para la población ribereña. Sería pues de interés patriótico fomentar su reproducción; de lo contrario, a falta de esa medida, sería grave la tentación, para el ciudadano ribereño y pobre, de fabricar ahogados artificiales, igualmente merecedores de la prima, por medio del maquillaje por vía húmeda de otros ciudadanos vivos.
El ahogado macho, en la estación del desove, que dura casi todo el año, se pasea en su desovadora, descendiendo como de costumbre la corriente, la cabeza hacia adelante, la cintura levantada, las manos, los órganos de desove y los pies meneándose sobre el agua. Permanece de buen grado balanceándose entre las hierbas. Su hembra también desciende la corriente, con la cabeza y las piernas volcadas hacia atrás y el vientre al aire.
Así es la vida.
12 de octubre de 2006
la traición de wendy . * · i.s

Crecer. Crecer y olvidar lo que fuimos...
Renunciar a las utopías. A los sueños que de pequeños tuvimos. Olvidarse de NuncaJamás y convertirse en un completo idiota. Esta es la traición de Wendy. Para algunos una ley natural.Para nosotros innecesariaNuncaJamás está deshabitado. Ya no hay Niños Perdidos. Ya no hay niños. Mientras suena el reloj encerrado en el vientre del cocodrilo, los niños ancianos son devorados por las ciudades, gente menuda que se pierde en la selva, que pierde su derecho a ser niño. Locos bajitos que nunca sueñan, nuestro más breve y dulce instante, respirando el humo, arañando el hielo de la luz de la mañana.
Así que enciende la luz. Que Peter Pan no se asustará.
hace no sé que tiempo ya . s . r

Hace no sé qué tiempo yaque no le digo a alguien te quiero.Qué extraño es todo por donde he estado,qué días más lejos del amor. Hace no sé qué tiempo yaque estoy sentado maldiciendo,sumando noches, restando sueños,maldito por mi maldición.
Nunca he servido para lo queme ha tocado, desde que no séqué causa te alejó.Puede que fuera causa mía,pero quién recuerda causascuando el tiempo es más dolor. Mis labios se han endurecidopara decir palabras bellas.Qué crudo es todo lo que yo digo,qué suave todo lo que sueñohace no sé qué tiempo ya...
EL VIRUS DEL MIEDO * i.s
Lo amaban, ni más ni menos, y se sacaba cada mañana las espinas del sueño. Juraba y maldecía y se enredaba en la alambrada de la mansa rutina.
Vivía como tú o como yo. Los viernes por la noche iba a buscar a su amor. Fumaba tranquilo, planeaba la semana y ella le arrancaba el cigarro y lo besaba.
Y un día lo mordió el virus el miedo. Entendió que las mujeres nunca tienen dueño. Y temió que ella marchase, que se agotase el manantial sin un por qué. Venció el miedo y faltó a la última cita, no descolgó el teléfono que aullaba en la mesilla. Y el temor a la derrota lo agarrotó como un calambre, sin un por qué.
Duro, intenso y precario... Se enfrentaba cada día al oleaje en el trabajo. Y una mañana la cobardía lo paralizó en la puerta y no entró a la oficina.
Volvía a despertar y empezaba el periódico como tantos -por detrás. Vio y sintió la noche del planeta y su desastre, tuvo miedo y decidió no salir a la calle.
Y ahí lo tienes encerrado en casa, temblando como un niño, sellando las ventanas, para no ver, ni escuchar, sentir, notar la vida estallando fuera. Por miedo a sentir miedo fue a la cama, como una oruga se escondió y envuelto entre las mantas se durmió, hizo humo el sueño y se olvidó del mundo por miedo a despertar. Aún sigue dormido. Pasaron los inviernos y aún sigue escondido, esperando que tu abrazo le inocule la vacuna y elimine el virus del miedo y su locura.

CELEBRACION DE LAS CONTRADICCIONES

Desatar las voces, desensoñar los sueños:Escribo queriendo revelar lo real, maravilloso y describo lo real maravilloso en el exacto centro de lo real horroroso de América.En estas tierras, la cabeza de Dios Elegía lleva la muerte en la nuca y la vida en la cara.Cada promesa es una amenaza,Cada perdida un encuentro.De los miedos nacen los corajes y de las dudas las certezas.Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios otra razón.Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día.En esa fe fugitiva, creo, me resulta la única fe digna de confianza, por lo mucho que se parece al bicho humano, jodido pero sagrado y a la loca aventura de vivir en el mundo.
dificil + . .

ya no se puede decir nada máses hora de despertares muy profundo el sueño que lo atrapaes algo que a su voluntad escapano mira el cielotodo lo dejó en la nadafue cómplice de sus miseriasque la echaron de su camay es tan difícilque pase algo y llegar a mañanacomo matar esa miradacomo ocultar promesas vanascon solo un par de cosas clarascomo soñó una vezentregarle cuerpo y almaser el vuelo de sus alasy es tan difícily es tan difícilcomo matar esa miradacomo ocultar promesas vanascon solo un par de cosas clarascomo soñó una vezentregarle cuerpo y almaser el vuelo de sus alasy es tan difícily es tan difícilfue cómplice de sus miseriasque la echaron de su camay es tan difícilque pase algo y llegar a mañana
+ · no necesito nada · +

acostumbrado, equivocadono veo el cielo, está nubladoapareciste sin que te buscara nadie, no esperaba encontrarte ahítal vez tu risa no tenía sombras, no tenía carafue todo lo que víme prestaste un besome prestaste calmame prestaste todo lo que me faltabatenés la receta justa para hacerme sonreiry todo el tiemposabés lo que me asustasabés lo que me gusta estar con vosme robaste el cuerpome robaste el almaya es tuya la voz con la que antes cantabame quitás el sueñome quitás el hablapero si estoy con vos no necesito nada
SI PETER PAN VINIERA
Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul, que me sorprenda a oscuras. Por favor, que no dé la luz, no vaya a descubrir que suelo mentir cuando juro ser aún ese niño. Quién le va a contar que la gran ciudad no dejó ninguno ninguno, ni uno vivo.Estrellas fugaces, mi más breve instante, respiran el humo, escuchan el mudo rumor que nace en sus vientres. Fueron arrojados al acantilado de la cruel favela, huyen de las hienas, de escuadrones de la muerte.
Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul, que se extingan los soles, ¿dónde diablos te esconderás tú? Mowgly coserá botas en Ceilán, no escuchará rugir de noche a Bagheera. Tom Sawyer reirá tras el humo del crack si en esta redada logra salvar la vida.
Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul, que nos sorprenda a oscuras, por favor apaga la luz. Si quieres evitar que en la tempestad le queme la fiebre de niños ancianos. Quién le hará entender que al amanecer cierran con grilletes sus ojos cansados.
Niños que perdí, a los que mentí, gritan a lo lejos, arañan el hielo de la luz de la mañana. Niños con espinas, con cuencas vacías, que te lanzan piedras, tiñen las sirenas de todas las ambulancias.
5 de octubre de 2006
ALMUERZO

No sin trabajo un cronopio llegó a establecer un termómetro de vidas. Algo entre termómetro y topómetro, entre fichero y curriculum vitae. Por ejemplo, el cronopio en su casa recibía a un fama, una esperanza y un profesor de lenguas. Aplicando sus descubrimientos estableció que el fama era infra-vida, la esperanza para-vida, y el profesor de lenguas inter-vida. En cuanto al cronopio mismo, se consideraba ligeramente super-vida, pero más por poesía que por verdad. A la hora del almuerzo este cronopio gozaba en oír hablar a sus contertulios, porque todos creían estar refiriéndose a las mismas cosas y no era así. La inter-vida manejaba abstracciones tales como espíritu y conciencia, que la para-vida escuchaba como quien oye llover tarea delicada. Por supuesto la infra-vida pedía a cada instante el queso rallado, y la super-vida trinchaba el pollo en cuarenta y dos movimientos, método Stanley-Fitzsmmons. A los postres las vidas se saludaban y se iban a sus ocupaciones, y en la mesa quedaban solamente pedacitos sueltos de la muerte.
3 de octubre de 2006
+ proserpina +

Dame una palabra y yo te daré dos... oh bailarina!
Y mírate microbio... en el haz de luz, de Proserpina...
Y es que tu amor es un arco dorado, tu amor es un círculo mágico. Tu amor es un eco de luz y ¿cómo ajustarlo a tu vida, una vez más?
Sólo la esperanza guía la verdad...uh mediodía...
Cuida de mis alas, en la ingratitud... oh, Proserpina...
Y es que tu amor es un arco dorado, tu amor es un río divino. Tu amor como un árbol de luz y ¿cómo ajustarlo a tu vida, una vez más?
Una caja fuerte, y un viejo reloj, ya no me sirven...
Quiero tus tesoros, ya, hermosa flor...Oh, Proserpina!
Y es que tu amor es un arco dorado...
tu amor es un círculo mágico...tu amor es un eco de luz y ¿cómo ajustarlo a tu vida una vez más?
.Continuidad de los Parques.

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
j.c
Cita con ángeles . * ·
Desde los tiempos más remotos vuelan los ángeles guardianes siempre celosos de sus votos contra atropellos y desmanes. Junto a las cunas infantiles, junto a los tristes moribundos, cuentan que velan los gentiles seres con alas de otro mundo. Cuando este ángel surca el cielo, no hay nada que se le asemeje. El fin de su apurado vuelo es la sentencia de un herejeno se distraiga ni demore, todo es ahora inoportuno. Va rumbo al campo de las floresdonde la hoguera espera a Bruno.
Se lanza un ángel de la altura, caída libre que da frío. La orden de su jefaturaes descender hasta Dos Ríos. Es 19 y también mayo, monte de espuma y madre sierra, cuando otro ángel a caballo cae “con los pobres de la tierra”. Dicen que al filo de la una un angelote compasivo pasó delante de la luna, sobrevolando los olivos. Y cuentan que con mala maña fue tiroteado su abanico, justo a la hora que en España se asesinaba a Federico.
Un bello arcángel aletea junto a un gran pájaro de hierro. Procura que un hombre lo vea para ahuyentar cien mil destierros. Pero el arcángel se sofoca y un ala azul se le lastima y el ave negra abre la boca cuando atraviesan Hiroshima. Dejando un surco luminoso por sobre Memphis, Tennessee, pasó volando presuroso un ser alado en frenesí. Iba vistiéndose de luto, iba llorando el querubín e iba contando los minutos de Dios y Martin Luther King.
El ángel pasa bajo un puente, después rodea un rascacielos. Parque Central, lleno de gente, no se da cuenta de su vuelo. Cuánta utopía será rota y cuánto de imaginación cuando a la puerta del Dakota las balas derriben a John.
Septiembre aúlla todavía su doble saldo escalofriante todo sucede un mismo día gracias a un odio semejante. Y el mismo ángel que allá en Chilevio bombardear al presidente, ve las dos torres con sus miles cayendo inolvidablemente. Desesperados, los querubes toman los cielos de la tierra y con sus lápices de nubes pintan adioses a las guerras. El mundo llena los balcones y exclama al fin: esta es mi lucha, pero el señor de los cañones no mira al cielo ni lo escucha.
Pobres los ángeles urgentes que nunca llegan a salvarnos. ¿Será que son incompetenteso que no hay forma de ayudarnos?
Para evitarles más dolores y cuentas del psicoanalista, seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas.
Se lanza un ángel de la altura, caída libre que da frío. La orden de su jefaturaes descender hasta Dos Ríos. Es 19 y también mayo, monte de espuma y madre sierra, cuando otro ángel a caballo cae “con los pobres de la tierra”. Dicen que al filo de la una un angelote compasivo pasó delante de la luna, sobrevolando los olivos. Y cuentan que con mala maña fue tiroteado su abanico, justo a la hora que en España se asesinaba a Federico.
Un bello arcángel aletea junto a un gran pájaro de hierro. Procura que un hombre lo vea para ahuyentar cien mil destierros. Pero el arcángel se sofoca y un ala azul se le lastima y el ave negra abre la boca cuando atraviesan Hiroshima. Dejando un surco luminoso por sobre Memphis, Tennessee, pasó volando presuroso un ser alado en frenesí. Iba vistiéndose de luto, iba llorando el querubín e iba contando los minutos de Dios y Martin Luther King.
El ángel pasa bajo un puente, después rodea un rascacielos. Parque Central, lleno de gente, no se da cuenta de su vuelo. Cuánta utopía será rota y cuánto de imaginación cuando a la puerta del Dakota las balas derriben a John.
Septiembre aúlla todavía su doble saldo escalofriante todo sucede un mismo día gracias a un odio semejante. Y el mismo ángel que allá en Chilevio bombardear al presidente, ve las dos torres con sus miles cayendo inolvidablemente. Desesperados, los querubes toman los cielos de la tierra y con sus lápices de nubes pintan adioses a las guerras. El mundo llena los balcones y exclama al fin: esta es mi lucha, pero el señor de los cañones no mira al cielo ni lo escucha.
Pobres los ángeles urgentes que nunca llegan a salvarnos. ¿Será que son incompetenteso que no hay forma de ayudarnos?
Para evitarles más dolores y cuentas del psicoanalista, seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas.
(S.R)
Ahora . · i.s

Ahora que la adolescencia es un septiembre lejano, humo de cerveza en un portal, un verano inacabado. Algunos años en la facultad de ciencias, papeles escritos, ron de Cuba, hojas de hierba, un tren dormido en una vía muerta, la luz de la ventana azul que siempre estaba abierta.
Ahora que quedan tan lejos las playas de Corfú, las estaciones de trenes de Praga, Hamburgo o Estambul, los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos, la luz de una cafetería, los amores conversos.
Ahora que te cansas y las piscinas cierran, y apura el último baño la luz de las estrellas. Ahora que regreso a los lugares a donde quise huir y nadie me espera allí. Ahora que casi llego a fin de mes, que amo a una mujer.
Ahora que pago las facturas, que me besé en La Habana, que sueño con Lacandona, que ya no escribo cartas, que cumplimos más añós que promesas, que se hunden nuestros corazones como la vieja Venecia, que llego tarde a los cines y al fin del planeta, que alquilo un pequeño piso en un castillo de arena.
Ahora que duelen las resacas y cortan como una navaja. Ahora que nadie nos saluda por los bares de Malasaña, que pido auxilio, besos y comida por teléfono, que fumo flores y lloro a veces mientras duermo. Ahora que tiemblo como un niño abandonado. Ahora que viejos amigos nos han traicionado.
Ahora es el momento de volver a empezar, que empiece el carnaval, la orgía en el Palacio de Invierno, de banderas y besos. Se cayeron mis alas y yo no me rendí, así que ven aquí, brindemos que hoy es siempre todavía, que nunca me gustaron las despedidas.
Un Muerto Encierras . · I.S

Como tantas madrugadas encerrados en un coche, en una calle sin luz, una calle sin nombre, los dos frente a frente se miran despacio, tras dedicarse al amor y su trabajo. Secan su sudor, secan su sudor, tal como han aprendido, no han olvidado.
Él piensa "ya nada es lo de antes, la vida debe estar en otra parte", donde no la divisa porque ella le ciega con cárceles de oro, con amor sin tregua. Ya nunca volverán, ya nunca volverán, ya nunca volverán a hacer nada por vez primera.
Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas, huiremos lejos de aquí, a otro planeta. Llévame donde no estés, un muerto encierras.
Él le regala unas manos llenas de mentiras, ya no le parece tan bello el cuerpo que acaricia. Ayer eclipse de sol eran sus pupilas, hoy son lagunas negras donde el mal se hacina. Qué pena me da, qué pena me da, qué pena me da, todo se termina.
Ella ya no ama sus vicios, le busca en los ojos, pasa un ángel volando y se encuentra con otro. Ayer sus dos brazos eran fuertes ramas donde guarecerse, hoy son cuerdas que atan. Qué pena me da, qué pena me da, qué pena me da, todo se acaba.
Él piensa "ya nada es lo de antes, la vida debe estar en otra parte", donde no la divisa porque ella le ciega con cárceles de oro, con amor sin tregua. Ya nunca volverán, ya nunca volverán, ya nunca volverán a hacer nada por vez primera.
Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas, huiremos lejos de aquí, a otro planeta. Llévame donde no estés, un muerto encierras.
Él le regala unas manos llenas de mentiras, ya no le parece tan bello el cuerpo que acaricia. Ayer eclipse de sol eran sus pupilas, hoy son lagunas negras donde el mal se hacina. Qué pena me da, qué pena me da, qué pena me da, todo se termina.
Ella ya no ama sus vicios, le busca en los ojos, pasa un ángel volando y se encuentra con otro. Ayer sus dos brazos eran fuertes ramas donde guarecerse, hoy son cuerdas que atan. Qué pena me da, qué pena me da, qué pena me da, todo se acaba.
**
Él decide por fin vomitar las ideas, ella lo sabe y tranquilamente lo espera. Sin calma planea su fuga este preso, ella no lo mira, no aguanta su aliento. Ya llegó el final, y van a encontrar en su corazón arena de desierto.
Perdida la calma, se pone muy serio, cunde el pánico y le invade un horrible miedo. Su boca cobarde pronuncia: "Te quiero. No te vayas nunca, no te vayas lejos". Y ella echa a temblar, ella echa a temblar, ella echa a temblar: "Yo también te quiero".
Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas, huiremos lejos de aquí, a otro planeta. Llévame donde no estés, un muerto encierras.
Perdida la calma, se pone muy serio, cunde el pánico y le invade un horrible miedo. Su boca cobarde pronuncia: "Te quiero. No te vayas nunca, no te vayas lejos". Y ella echa a temblar, ella echa a temblar, ella echa a temblar: "Yo también te quiero".
Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas, huiremos lejos de aquí, a otro planeta. Llévame donde no estés, un muerto encierras.
Duermes

Duermes, mientras la ciudad golpea el cristal con su llanto, ajena a tu sueño. Qué pena que este milagro de verte dormida en paz no desborde el muro de esta habitación. Ojalá que mañana, cuando te despiertes, duerma mi dolor.
Duermes, y bajo el flexo una estudiante reza la locura de huir con los muchachos del camión de la basura. Y, mientras, los bares entierran la culpa de esta gran ciudad. Tantas soledades sin saber que duermes no pueden amar.
Duermes, insomne cruzo la casa y te busco intranquilo, porque sueño a tu lado, aunque no duerma contigo. Duermes, perdona mi maldita costumbre de despertarte porque tengo miedo, o porque llego tarde.
Duermes, y un hombre escribe versos frente a una computadora. Temblando, en la pantalla, abre la caja de Pandora. Y en un cuarto de hotel, busca encendida en el minibar el rumor de las olas una pareja que esta noche no dormirá.
Duermes, y un hombre llora en un taxi mientras suena la radio. Una mujer desnuda lo detiene en un semáforo. Nadie sabe que duermes, no consta en los diarios. Qué lástima la gente que nunca besará la paz sobre tus párpados.
After Such pleasures *
Convirtiendo la Poesía en prosa, por el sólo hecho de hacerlo; como si todo esto fuera un juego. Bueno... Julio, vos me enseñaste que esto sí es un juego.
"Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma"
J.C -
J.C -
Esta noche, buscando tu boca en otra boca,casi creyéndolo, porque así de ciego es este río que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados, qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor sabiendo que el placer es ese esclavo innoble que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo. Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni esperanza. Solo en mi casa abierta sobre el puerto otra vez empezar a quererte, otra vez encontrarte en el café de la mañana sin que tanta cosa irrenunciable hubiera sucedido. Y no tener que acordarme de este olvido que sube para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos y no dejarme más que una ventana sin estrellas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
