
Crecer. Crecer y olvidar lo que fuimos...
Renunciar a las utopías. A los sueños que de pequeños tuvimos. Olvidarse de NuncaJamás y convertirse en un completo idiota. Esta es la traición de Wendy. Para algunos una ley natural.Para nosotros innecesariaNuncaJamás está deshabitado. Ya no hay Niños Perdidos. Ya no hay niños. Mientras suena el reloj encerrado en el vientre del cocodrilo, los niños ancianos son devorados por las ciudades, gente menuda que se pierde en la selva, que pierde su derecho a ser niño. Locos bajitos que nunca sueñan, nuestro más breve y dulce instante, respirando el humo, arañando el hielo de la luz de la mañana.
Así que enciende la luz. Que Peter Pan no se asustará.

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