27 de julio de 2012

FENOMENOLOGIA DE DOMINGO


Buenos Aires es para mí unos tres puñados de esquinas. Arrojadas sobre un mapa formarían una azarosa constelación. El trazo de un dibujo, un caprichoso mandala, un signo del zodíaco, la fecha de su siempre presunta muerte. En Corrientes y Riobamba, sobre un buzón retirado de su oficio, encontré un sobre de papel marrón, una tarde de domingo sin viento. El sobre no tenía remitente, era pura donación. El trabajo que contenía estaba firmado por un tal Octavio Lozano. El azar quiso que tratara del domingo. Una ficción o una comedia filosófica sobre el domingo, abandonada a la nada, que ahora publicamos.
Juan Pablo Ringelheim

Las gentes han olvidado que hay entre Domingo y los días comunes una diferencia ontológica. Domingo no ocurre en el tiempo como el martes. No crece, envejece ni muere como puede hacerlo, por ejemplo, un dios. Tampoco es perpetuo. Está hecho de no existencia. Se dirá que todos los días surgen del lunes, y el lunes de Domingo. Pero Domingo no existe. El martes y miércoles sí, nadie podría dudarlo. El origen de Domingo es la no existencia. Origen es aquí el originar como deber su esencia, y como aquello por medio de lo cual algo es como es, y no otra cosa. Así, la no existencia es responsable de Domingo. Y a su tiempo el origen de la no existencia es Domingo, al menos en todos los casos que he conocido. Domingo es la nada y la nada es Domingo. Ambos se corresponden. Pero ninguno podría llegar a ser lo que son sin un tercer fenómeno que es el barrio porteño. Porteño significa aquí aquello que proviene del puerto y emplaza una apertura de lejanía y recibimiento. Son porteños aquellos que miran el horizonte hasta que algo se oculta o  devela. * * *
  
El barrio porteño abre una espacialidad en la cual Domingo transcurre. ¿Pero qué es un barrio? Se dirá que Palermo es un barrio, que es algo obvio. Si interrogamos por la esencia de Palermo podremos conocer la esencia de un barrio y así llegar, caminando, a Domingo. El lenguaje ha dado a los porteños en la tradición un número limitado de barrios. Así se solía decir que Chacarita era un barrio, como también lo era Villa Crespo. En sus límites demarcaban a Palermo. En la actualidad las cosas han cambiado. Palermo se ha extendido a toda la espacialidad urbana perdiendo así los límites que abrigaban su esencia. De este modo y no de otro Chacarita es Palermo Dead, y Villa Crespo Palermo Brooklin. El Abasto ha perdido su nombre y se lo señala como Palermo Cuzco. Y así las gentes hablan de Las Cañitas, antaño abierto a las caballerizas, como Palermo Visa. El tradicional barrio de Belgrano siempre se ha distinguido entre los porteños, y en la actualidad se lo nombra como It´s not Palermo. Los márgenes de Palermo se extinguen en el Gran Buenos Aires, y a Quilmes se lo ha nominado como Palermo Beer. Hacia el norte y el sur, el este y el oeste Palermo extiende su sombra y objetos de diseño y decoración. Irradia la gran vidriera y la buena onda desde su centro neurálgico, la placita Cortázar, donde un padre hamaca a su hijo sin saber que con ese movimiento de vaivén da vida al corazón de un pobre universo. Palermo está presente como constante en el espacio porteño. Constante es aquí aquello que aparece sin que se lo llame y no se marcha aunque sea de noche. Palermo decora las casas y dispone los perfumes del ambiente, ilumina los livings, y excita los sentidos de las familias. Palermo no es porteño. No emplaza una lejanía ni se funda en un horizonte. Es siempre presencia. Llegará así el día en que nunca esté nublado Palermo, ni reconozca al sol.* * *

 ¿Pero cuál es el centro porteño? Si meditamos sobre el centro porteño podremos alcanzar la esencia del barrio y con esta la esencia de Domingo. La placita Cortázar y su arenero, con el niño hamacándose son el centro de Palermo. La esencia de Palermo es el vaivén, ahora a punto de alcanzar el cielo, ahora el infierno, en una rayuela sin final. Pero este no es el centro porteño. El lenguaje alberga la esencia a la que queremos llegar caminando, y caminar hasta salir de Palermo es la devoción del porteño. La palabra centro proviene del griego kéntron. En el mundo griego kéntron significaba propiamente aquello que aguijonea y desde lo cual se traza una circunferencia. Aquello que aguijonea dice aquí el aguijón. El aguijón es aquello que tiene, por ejemplo, un escorpión. No está ubicado en su centro sino en el extremo de lo que vendría a ser su cola. Arribamos a la conclusión de que el centro está en el extremo sólo si miramos al escorpión reposar o comer. Cuando un escorpión macho quiere aparear a un escorpión hembra fija su aguijón en un punto de la arena y comienza a dar vueltas en tornó a él trazando una circunferencia, que será a su vez el lecho de apareamiento. Así vemos que en el preludio del amor el aguijón es el centro. Lo es también en el sacrificio del escorpión, cuando se clava en la carne y fija una aureola roja en su torno. Y cuando el grito del picado se extiende en un radio que será a su vez la nube de su inmenso dolor. En el mundo griego el kéntron no era constante sino que se donaba una vez aquí y otra allí. Sólo tardíamente Occidente fijaría los centros de modo constante y sin temporalidad. En el alba griega un hombre rondaba la Academia despertando a los filósofos. Lo llamaron Kéntron. Eugenio De Paz, en su Historia marginal de la filosofía griega, lo sitúa en la tradición de los cínicos y sostiene que su nombre se debió a su costumbre de aguijonear como un tábano los sueños de Platón. Esto es lejano a la verdad. Kéntron fue llamado así por su costumbre de danzar ante las mujeres en forma de círculo y manteniendo fijo un talón atrás. Imitaba así tanto la danza del escorpión como el movimiento de un compás. Tal actitud despertaba el cariño de las mujeres en gran número. De a diez o más. Nuevamente encontramos aquí que el centro irradia, contagia fuerza, hacia la circunferencia. En el ocaso de su vida Kéntron cambió su danza de seducción por el silbido de los pájaros. La vida de Kéntron devela que en sentido griego el centro es mímesis de la naturaleza. El escorpión y el pájaro una vez aquí y otra allí, dilatando calores corporales. * * * 
  
Empero si el mundo griego dice aquí que el centro era en devenir y emplazaba una aureola en su derredor, es decir, fijaba aquello que los latinos llamarían una circumferentia, ¿cuál será entonces el centro porteño? Si se dice que el Cid Campeador se eleva punzando el cielo y alzado sobre un corcel que clava los pies en la tierra, marcando una vez el tránsito de los mortales y atrayendo la vista de los divinos que miran a través de la luneta de los automóviles, si alguien lo dice estará en lo cierto. Más no aún en lo verdadero. El Cid es el centro geográfico de la ciudad, pero no dice la esencia porteña. Avenida San Martín y Gaona es kéntron según la concepción geográfica del espacio. Asimismo el Microcentro es núcleo de la ciudad según la concepción instrumental, pues irradia servicios, finanzas y espectáculos; más no lo es desde nuestra concepción fenomenológica. El mundo antiguo salvaguardaba el centro en la mímesis de la naturaleza, el mundo moderno ha fijado el centro en los mercados. ¿Cuál es entonces el mercado que fija una circunferencia y da vida al antibarrio de Palermo? ¿Cuál es el aguijón que punza el espíritu extendido de Palermo amenazándolo y salvándolo a la vez? El Once. Palermo se extiende por toda la espacialidad nublando el horizonte del porteño. El Once lo abastece. Abastece dice aquí el producir e importar objetos con la finalidad de ser vendidos al pseudosnob. Pseudosnob es en su plenitud aquel que camina por Palermo. En el corazón de Palermo el pingüino de cerámica blanca yace en el estante de vidrio junto al muñeco colgante de Elvis Presley. Tiene la vista fija en un sillón individual forrado en puro cuero de vaca. Entre el pingüino y la vaca se espacia un terruño pampeano y la tenue melancolía de una Patagonia hecha de hielo celeste y sol. Entre ellos yace la flacucha vendedora, obvio. Conversa entre monosílabos y risitas con un muchacho pelirrojo, obvio. Cada uno tiene medio corazón cortado por la misma tijera roja, que está también en venta. El pingüino, el sillón forrado de vaca, los termos de color metalizado, y los dos corazones rotos se han comprado en Once. Palermo sólo agrega el diseño. Diseño significa aquí aquello que otorga una seña. La seña de que el objeto pertenece ahora a Palermo. Palermo es aquello que está en venta como Palermo.* * *
  
¿Pero cómo hemos de salir de Palermo? Caminando por Once en Domingo. Aquel que pasea por Sarmiento y Larrea en Domingo se abre junto a las calles a la donación del Ser. Domingo se dona en su plenitud en esas calles llenas de nada. El Once es en las cosas que ofrece los días comunes. Las telas brillantes incineradas por el sol, las dieciséis agujas de acero ordenadas en la caja junto al dedal, los guantes de obra en las manos con uñas de carey de la vendedora soltera,  el llanto mal disimulado de los maniquíes envueltos en guardapolvos de escolares o de mucamas, el aliento dolorido de la coreana frente al hijo que faltó al colegio, y su marido peleando a gritos un precio con el proveedor. En Domingo esos entes se ocultan tras las vidrieras y florecen en ningún lugar. Florecen en tanto son hidratados por el agua roñosa de las calles, que proviene de las cañerías y las terrazas disecadas. Y el espíritu de Dios aletea al ras del suelo.          En una vidriera sobre la calle Larrea hay un muñeco que supo tener bisoñé alguna vez. El bisoñé, antaño peinado prolijamente en el mediodía de Domingo, ahora yace junto a un pijama en una cama desecha, como un calzón de raso. Si meditamos sobre aquello que nos dice bisoñé alcanzaremos la esencia de Domingo. Bisoñé ha significado para los franceses necesidad o media peluca. Los necesitados, los besogneux, eran aquellos que no podían comprar una peluca entera. Es propio de la época moderna el suponer que el bisoñé debe tapar la calvicie, más no lo era en la antigüedad. Los hombres antiguos usaban peluca como medio de aproximación al Señor. El Señor era aquel que llevaba corona como seña de su cercanía al cielo. El Besogneux estaba entre los menesterosos y los señores, en ningún lugar. El hombre con bisoñé paseaba bajo el sol de Domingo, errante, dando saltos entre el palacio y la aldea. Los saltitos de alegría del besogneux  muestran la necesidad de estar entre el cielo y la tierra, una vez próximo a Dios y otra al dinero. Entre el dinero de las vidrieras y el agua de Dios están las veredas del Once en Domingo. Quien camina por Larrea y Sarmiento es un besogneux, un caminante de ningún lugar. Domingo es necesidad. Necesita al caminante perdido que marca el pulso que llena a Domingo de un eco de los días que vendrán. Domingo necesita que le regales un recuerdo de lo que alguna vez fue. Mucho antes del Bing Bang. Una oración quizá. Dos siglos atrás el sonar de las campanas que llamaban a misa se extinguía en los bordes mismos del universo en Domingo. Y ahora, en el silencio de su tarde secular, se escucha el lejano lagrimear de Venus, y puede oírse el dolor de dientes del viejo Saturno. Domingo se pierde en la tierra entre el suelo y las terrazas. Domingo ovilla pelos en los rincones de las casas y los abandona como fallidas artesanías. Sulfata las pilas de los automóviles encontrados. Domingo desatiende las plegarias de las viudas, y encarna en una radio portátil o en la televisión de fondo. Domingo no es triste ni es feliz, es un alma que no existe y quiere existir.

26 de julio de 2012

Todos somos emisores...


Los hombres que daban forma a una generación literaria podían ser encontrados, en otros tiempos, sentados en cafés estratégicos y sacando filo o espoleta a un manifiesto más o menos tremebundo, cuanto menos quejoso e invariablemente urgente.
Si algún destino existía para ellos, se resumía en fama u olvido. Las revistas culturales solían ser portavoces, o altavoces, de las intenciones grupales, es decir engranajes esenciales de su cadena de distribución. Hoy, además, hay blogs en Internet, cuyos precursores fueron las secciones concedidas por los diarios a las letras y las bellas artes, "espacios" luego confirmados por la televisión.

El blog "de ideas" ya es una institución de la cultura y los debates actuales en torno a su consistencia ontológica y técnica suponen una trifulca altisonante acerca de sus incumbencias, no menos que por la porción de prestigio e influencia que otros medios ya consagrados o habituales necesariamente han de ceder. No obstante, se sabe que de tales grupos literarios o intelectuales la posteridad picotea, a lo sumo, algún autor, algún título, si es que lo hace.

La causa de la preferencia por ciertos "soportes" de ideas, sea en papel o en pantalla, difícilmente será encontrada en el contenido, siempre perecedero, sino en la potencia articuladora y amplificadora de su forma técnica, que es mayor, incluso inmensa, a las posibilitadas por una revista o un libro.

A juzgar por las "visitas", los lectores se multiplican como peces, en el supuesto de que los números computados por el "contador" del sitio informático signifiquen algo. En todo caso, los números altos de tirada de edición siempre han significado éxito, y no valor.

De Internet se dice que es una "revolución", palabra que ha demostrado ser un concepto productivo, además de coartada y consigna. En su momento, también la invención del automóvil modificó "el soporte" y la celeridad de la circulación de la carne humana sin cambiar por ello el lugar de destino ni el motivo de la cita: fábricas, oficinas, ventanillas para trámites, complejos turísticos. Lo importante era la circulación en sí misma, y la novedad. Por debajo, sosteniéndolas, una enorme trama de intereses económicos y políticos.
En fin, que no faltó el exaltado que calificó al zapping de manivela libertaria de la audiencia. Ahora, al igual que cien años atrás, se cree que el desinterés o el escepticismo por los símbolos del "progreso" es una actitud poco menos que bárbara, parecida a la de esa gente que afea el paisaje urbano por no respetar los dictados de la moda. Es inevitable que cada época se ilusione con sus juguetes nuevos.
Nada a objetar: los sitios informáticos de ideas son tan útiles y significativos como lo eran las revistas y las bibliotecas. Pero suponerlos un trastrocamiento revolucionario en el orden de la cultura es el tipo de exageración enfática que suele acompañar a los discursos de sobremesa. Lo cierto es que el contenido raramente confirma otra cosa que no sea la apoteosis y el espectáculo del "yo", esa antigua muletilla de la vanidad y el narcisismo. Internet podrá parecerse a una galería de espejos deformantes, pero la retórica circulante se remite a un pronombre personal.

Ya es bastante difícil escribir dos o tres buenos ensayos o ficciones al año. La sola idea de publicarlos tres veces al día da vértigo, salvo que la opinión, por sí misma, haya devenido en género literario hegemónico, no menos que el carneo, el vómito y la maledicencia, juicios soeces que abundan en ese módico circo romano aunque sin el gracejo que el ingenio popular suele dejar en las paredes de los mingitorios públicos.
Esta época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". ¿De qué? Eso carece de relevancia, puesto que la experiencia inmediata del mundo se ha vuelto tan fugaz como una primera plana de periódico. Y por cierto, que los matutinos debatan la naturaleza de estos sitios informáticos es algo muy natural, puesto que nada hay más parecido a un diario que un blog con pretensiones culturales. Ambos han de ser llenados todos los días.
El blog, al igual que antes la revista de cenáculo, es menos una herramienta generacional que una tradición moderna: hay que hacer algo de ruido allí abajo para que los de arriba hagan lugar a las nuevas generaciones, si es que éstas mismas no son otra cosa que un abuso académico de fechas de nacimiento concordantes. El barullo ha de ser lo más sonoro posible, pues hay gente aún más joven en las gateras exigiendo inclusión social. Quizás por eso la edad de los pregones más entusiasmados por la novedad técnica suele estar más cercana al nicho del cementerio que a la sala de partos del hospital.

22 de julio de 2012

El Arte narrado . Dinamicas

Arte y Romanticismo   El Romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo que se presenta de manera distinta y particular en cada espacio en el que se desarrolla proyectándose también en el arte. Se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo. Su búsqueda constante es la libertad auténtica. Es un movimiento estético, filosófico, político y científico. Nace en los albores de la modernidad cuando se pone en marcha el proyecto de la Ilustración. Es un movimiento de crítica rotunda a muchos postulados, estrategias y concepciones de la razón como fuerza renovadora de la historia.Este movimiento postulaba la conciencia del Yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón cartesiana, dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento; la primacía del Genio creador de un Universo propio, el poeta como Dios; una valoración de lo diferente frente a lo común lo que lleva una fuerte tendencia nacionalista; el liberalismo frente al despotismo ilustrado; la originalidad frente a la tradición clasicista y la adecuación a los cánones. Cada hombre debe mostrar lo que le es único. Postula también la creatividad frente a la imitación de lo antiguo hacia los dioses de Atenas y la obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.La razón ilustrada había definido desde el conocimiento lógico racional radicalizado, al mito como pura ilusión, pura falsedad. El Romanticismo (hijo y celebrante de las Luces) hace reingresar el dilema del mito, en su preocupación por entender y revalidar lo irracional que cobra vida en todo logos racional. Rescata lo mítico, lo analiza y lo reivindica en tanto forma de conocimiento, como camino de un saber humano también genuino, como formas de comprensión y abordaje de la relación entre hombre y naturaleza. El poeta como mediador del a verdad entre los dioses y los hombres. Es la única criatura que hereda el don de la palabra, el don divino de nombrar. El movimiento romántico repone y realza esta problemática. La palabra, la poética, el mundo y sus narraciones dadoras de sentido.Schiller recupera la extraviada armonía entre hombre, naturaleza, dioses y el arte. El arte en Schiller es el camino de la recuperación del hombre frente al fracaso económico y político del proyecto burgués en la historia. Postula la belleza como la verdad que repone el momento ético y de libertad suprema del hombre moderno. Anuncia la revolución estética a través de un camino educativo y formador. La Alemania de fines del Siglo XVIII representa un universo social y político de vida serena. Las clases sociales parecen respetarse y estar eternizadas. El noble, el banquero, el obispo, el comerciante, el magistrado, el artesano, el campesino aparecen en esta Alemania como figuras consagradas, indiscutibles respecto del lugar que ocupan. Es equiparable al universo arcaico de la Edad Media. Sin embargo intelectuales alemanes van a empezar a sentir los cimbronazos de la aceleración industrial, la vida burguesa, el galope del capitalismo… las nuevas lógicas de mercado y la lenta efervescencia del mundo burgués postergado, su democracia, su capital. Como resultado estalla una profunda revolución intelectual, en el campo de la sensibilidad, de las ideas, del pensamiento. Aparece la noción de hombre moderno como un hombre desgarrado. Una partícula, finita en lo infinito, un condenado al tiempo mortal y, por lo tanto, necesitado de una reconciliación mítica. El camino humano ya parece imposible. Habrá que asumir la historia fracasada. El camino divino también deviene en retraso o en ausencia: los dioses se han ido. La heroicidad romántica reside en asumir ese fracaso, enfrentar la batalla y reconocer la tragedia de este tiempo. Para el romántico la filosofía necesita ese modo mítico, recrearlo, imaginarlo, consumarlo moderadamente. Lo mítico (relato que penetra en el corazón de la gente, de los pueblos, como lo fue el cristianismo) necesita a su vez de un pensar filosófico nuevo que le otorgue sentido y valores sustantivos. La poesía es la conjunción entre arte y naturaleza, que la modernidad ya no pudo reestablecer. El mito, ese universo de los relatos de los orígenes y de los orígenes del relato, remite a la literatura, a la poética, a los llamados a ser mensajeros de los dioses. Lo mítico convoca al océano poético primordial donde la naturaleza y el hombre viven en plenitud de su esplendor.Frente a la razón científico–técnica de la ilustración, el Romanticismo planteará el camino de la poesía y de la filosofía: dos milenarias guardianas de la palabra como senderos de una verdad mas humana, a la medida del hombre en su completad perdida.El poeta va en la búsqueda del nuevo relato sustentador, de una exploración en lo mítico vaciado y allí sólo encuentra el interrogar de la poesía y la filosofía. La poesía es representación del alma. El sentido poético está en comunión con el sentido mítico. Representa lo irrepresentable. El sentido poético está vinculado con lo habitual, general, para conferirles otra significación única, evocadora.Debemos entender al Romanticismo como un amplio planteo donde lo poético, lo filosófico ligado un indagar primordial, le disputarán a la razón científico-técnica las vías de la verdad. Los lenguajes de acceso a la verdad y, por lo tanto, los significados últimos de esa subjetividad moderna productora de sentidos y legalidades.    El Surrealismo como ejemplo de vanguardia en el SXX   El surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida. En términos académicos se puede definir al surrealismo como el automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.Surrealismo es ante todo una concepción del universo y no un sistema verbal o antisistema verbal. Surrealista es ese hombre para quien cierta realidad existe, y su misión está en encontrarla. No supone primitivismo alguno, sino reencuentro con la dimensión humana sin las jerarquizaciones cristianas o helénicas, sin "partes nobles", "alma", "regiones vegetativas". Inocencia en cuanto todo es y debe ser aceptado, todo es y puede ser llave de acceso a la realidad.En 1924 André Breton escribe el primer Manifiesto Surrealista y en este incluye lo siguiente: “Indica muy mala fe discutirnos el derecho a emplear la palabra surrealismo, en el sentido particular que nosotros le damos, ya que nadie puede dudar de que esta palabra no tuvo fortuna, antes de que nosotros nos sirviéramos de ella”. Claro que no, el surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta de la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida. Encuentra su origen en el Dadaísmo, movimiento artístico precedido por Tristan Tzara, en el cual se decantan las ideas de los dos movimientos. Ambos, uno inclinado hacia la destrucción nihilista (Dadá) y el otro a la construcción romántica (surrealismo) se sirvieron como catalizadores entre ellos durante su desarrollo. El dadaísmo es un movimiento cultural que surgió en 1916 en el Cabaret Voltaire en Zúrich, Suiza. Fue propuesto por Hugo Ball y Tristan Tzara. Su característica fundamental fue la oposición al concepto de razón instaurado por el Positivismo. Dadá se caracterizó por rebelarse en contra de las convenciones literarias y artísticas y, especialmente, por burlarse del artista burgués y de su arte.Ahora bien, André Breton como líder de este movimiento vanguardista, comienza a acercarse al surrealismo a en 1916, cuando conoce la obra de Alfred Jarry y ahonda en las teorías del psicoanálisis de Freud. He aquí un factor fundante para el surrealismo: el conocimiento de las capacidades del inconsciente como manifestación más real de lo real. Lo más real es lo invisible. Se propone una extrema abstracción dado que el lenguaje abstracto puede explicar una realidad de núcleo invisible. La abstracción,  y esto se ve claramente en la obra de Kandinsky, no es pérdida de lo real, busca separarnos del mundo de lo visible. Es un lenguaje. André Breton, antes de declararse surrealista en 1924 a través de su manifiesto, fue dadaísta. El Dadaismo es consecuencia, en parte, del clima bélico de la primera Guerra Mundial. Aparece una sensación de repudio en algunos artistas hacia el vacío espiritual de la burguesía. La urgencia de renovación y el hambre de lo novedoso llevan a algunos artistas como Tzara a prestar atención en lo más primario del hombre. Eso más primario en principio es la voz del niño, es la exclamación del niño por excelencia previa a la incorporación del lenguaje: “Dadá” será la onomatopeya que representará para estos artistas lo más primario del ser. El Dadaísmo sobrevivió en diferentes técnicas pero no sobrevivió a sí mismo. En poesía el dadaísmo abre el campo para la llegada del surrealismo y ayuda a crear un lenguaje poético libre y sin límites. Para entender qué es la estética dadaísta en el mundo de la poesía, nada mejor que recoger los consejos que Tzara propone para hacer un poema dadaísta en "Dadá manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo": Coja un periódico Coja unas tijeras Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema Recorte el artículo Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa Agítela suavemente Ahora saque cada recorte uno tras otro Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa El poema se parecerá a usted y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendido del vulgo. Esta suerte de guía práctica de Tzara nos remite claramente a los manuales de instrucciones que el propio Julio Cortázar, Surrealista y Patafísico por excelencia, publica en “Historia de Cronopios y de Famas”. No encuentro pertinente dejar de lado la importancia en el movimiento Surrealista impulsada por Alfred Jarry, autor que ha inspirado la obra de Breton y de Cortázar, entre tantos otros autores, y que ha sido un respetuoso del manifiesto surrealista de Breton. Si alguien logró escribir sin pensar, este fue Jarry. Su obra póstuma, “Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico” (Gestes et opinions du docteur Faustroll, pataphysicien) describe las enseñanzas de Faustroll, pionero de la "patafísica", disciplina que trata "las leyes que gobiernan las excepciones y explicarán el universo adicional a éste". En la patafísica todo suceso del universo es una excepción, y las leyes de la física no son más que excepciones que se producen más frecuentemente. Ahora bien, en línea con lo comentado respecto del Surrealismo, su origen anclado en el Dadaísmo y la Patafísica como la anti-ciencia a la que también atendió el jóven Breton, cobra sentido la obra de Cortázar, su afán por la preponderancia de lo lúdico, tanto en los personajes como en su propia práctica de escritor. Lo que ocurre en Rayuela, la confrontación de dos mundos, el real y un mundo onírico, de lo deseable, de lo bello, de lo perfecto. Rayuela en sus personajes y en las propias Morellianas donde el autor invita al lector a ser cómplice de este juego de lectura, apela permanentemente a lo casual como causal, a lo irracional vestido de mujer. Esta Maga que junta de la calle un paraguas, que siempre está parada junto a un gato en algún patio del barrio latino de París, o el mismo Oliveira que va juntando piolines que guarda cuidadosamente en el bolsillo de su Canadiense, son representaciones clarísimas de postulados Dadaístas y Surrealistas.Cortázar adhirió a la filosofía estética del surrealismo. Lo mismo que Breton el escritor argentino pretendía que la literatura, el acto artístico, fuese expresión de lo real, develación de lo real. La imaginación literaria es exploración de pliegues imperceptibles de la realidad. Parte de este ideario, lo plasmó en su teoría del túnel. Una elaboración teórica sobre la literatura como vanguardia, como túnel hacia espacios aún no explorados de la realidad.   Steiner: La ejecución responsable o la interpretación plena de la obra de arte.    En “Presencias Reales”, Steiner plantea una hipótesis: en el arte se pone en acto una comunicación hacia una realidad trascendente. El arte no es algo inmanente como tampoco lo es el lenguaje. El lenguaje en la modernidad no se vuelca hacia algo real fuera de los enunciados. Por lo tanto, dice Steiner, la realidad está dentro del lenguaje en forma inmanente. La obra sólo existe entre la materialidad de la obra y la interpretación del público. Esta es una primera aproximación al modelo de deconstrucción lúdica al que adhiere este autor. Ante la concepción del arte como sustancia, Steiner propone trascender la limitación de las palabras, rompiendo esa inmanencia. La presencia de lo real la recuperamos a través del arte. El arte aparece nuevamente como un punto de inflexión en la vida de los hombres. Tal como apareció en el Romanticismo del XIX la poesía y el poeta como portadores de la voz y mediadores de la verdad entre los dioses y los hombres, Steiner propone el arte como una forma de trascender lo real.  El arte es entendido como realidad de la vida; misterio irreductible a cualquier interpretación. En relación con esto, Steiner propone la experiencia de la vida como transparencia y no como misterio porque somos educados bajo ciencias que hacen inteligible el mundo, creyendo que la realidad es transparente y, por lo tanto, damos a la vida un sentido manifiesto para entenderla. La vida, dice Steiner, es un continuo entre un nivel de transparencia y un trasfondo oculto y misterioso. Ésta se manifiesta primero como un misterio. Para el hombre antiguo, la vida se les brindaba oculta, misteriosa, era un misterio. El hombre moderno ha abandonado el misterio. El autor indica que el hombre moderno no puede vivir bajo la oscuridad, no tolera los sentidos ocultos, con lo cual necesita de sentidos manifiestos para poder crear cultura. Por lo tanto se produce la colonización del misterio. Pero una cultura, dice Steiner, que olvide el misterio primero, cae en la inmanencia y no conoce su finitud.  El arte es trascendente porque no queda encerrado en interpretaciones ni en instituciones. Para Steiner el arte es una respuesta. Impone un puente al misterio que ha dejado de lado el hombre moderno. El Arte le responde al sentido de la vida y por lo tanto se trasciende a si misma. Se produce un reencuentro con la vida más primitiva, con el misterio. Ese nivel de lo oculto, de lo primitivo, del hombre moderno que será recuperado desde el arte como puente, según Steiner, es el nivel que retoma el surrealismo. El nivel primario de las cosas. El no pensar, el automatismo de las formas, el inconsciente en su forma más pura. La necesidad de no entender y la presencia de lo onírico. Quebrar las reglas de lo establecido es una práctica del surrealismo. La obra de Salvador Dalí, la presencia de lo inimaginado, un reloj derretido arrojado sobre una rama de un árbol. O bien, la obra de Cortázar como arte que escapa fuertemente a la realidad cartesiana, ofreciendo una historia completamente distinta a través de Rayuela como se mencionó anteriormente, pero fundamentalmente a través de Historia de Cronopios y de Famas, donde el propio autor inventa personajes y los hace conversar entre sí. Este Cronopio que parece disperso, improvisado, permanentemente feliz o deprimido, pero desprolijo, producto de la actividad inconsciente es un refelejo producto del desdoblamiento primario de lo humano. ¿Qué divierte al Cronopio? Cazar Esperanzas. Este tercer personaje son las Esperanzas, las mismas alocadas que revolotean los techos y los cielos y se cazan como mariposas. Y los Famas, producto del hombre formado, producto del hombre forjado desde los ideales de la razón. El Fama es gris, vive infeliz, vive ordenando, tiene todo guardado, es prolijo y premeditado y detesta al Cronopio. Este juego constante, esta deconstrucción que hace Cortázar en el libro además de estar enraizado fuertemente en la lógica surrealista recrea una alternativa de arte que obliga al lector a escapar de lo real como lo estático, lo dado, invita a una propuesta diferente. En Rayuela, de Cortázar, la creación del autor llega tan lejos que logra romper la estética pura del lenguaje y romper completamente con el modelo novelístico occidental. Primero propone una serie de posibles lecturas, con un cuadro de salto entre capítulo y capítulo. Pero además, llega lejos al punto de crear un nuevo lenguaje. Hay sensaciones tan difíciles de verbalizar que sólo a través de palabras que no existen pueden llegar a generar sentido, algo así plantea Cortázar cunado en el Capitulo 68 de Rayuela describe con palabras inexistentes un encuentro sexual entre La Maga y Horacio. El lector en ningún momento deja de entender lo que se está narrando, no hay una pérdida de sentido, al contrario, se gana sentido hasta con un lenguaje alterado, de palabras que no significan nada individualmente, ruidos si leyéramos en voz alta y sin embargo un juego de sentido que redobla la apuesta al sentido que hubiera podido tener este capítulo escrito de forma “correcta”.  Siguiendo con las posibles comparaciones, Steiner dedica un capítulo titulado Jugar con las palabras en su trabajo “interpretar es juzgar”, en donde sostiene que es precisamente la credibilidad racional y la práctica de este avance acumulativo hacia la comprensión textual, lo que hoy en día se pone seriamente en duda. “El posestructuralista, el deconstructor nos recuerda (con razón) que no hay diferencia sustancial entre texto primario y comentario, entre el poema y la explicación o la crítica. Todas las proposiciones y los enunciados, ya sean primarias, secundarias o terciarias (el comentario acerca del comentario, la interpretación de interpretaciones previas, la crítica de la crítica,), se presentan como parte de una intertextualidad vigente” El "yo", después de Freud, Foucault o Lacan, no es tan sólo un otro, sino una especie de nube de energías cambiantes e interactivas, de introspecciones parciales, momentos de consciencia compactada, móvil, inestable, dice Steiner, en tomo a una región o agujero negro del subconsciente, del inconsciente o del pre consciente aún más indeterminada. Es este YO el que postulan Breton a través del surrealismo. Es este YO el que postula la premisa romántica de la conciencia del Yo como entidad autónoma y dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento, frente a los postulados de la razón cartesiana. El romanticismo primero y el surrealismo después son dos ejemplos del hombre en la lucha contra el orden establecido. El arte funciona en ambos casos como develador de lo nuevo, de un mundo posible. El arte es un develar diferente frente a la forma de develar de las luces, del capitalismo, de la burguesía. Los artistas románticos que lucharon contra el orden establecido del iluminismo con su predominio de la razón cartesiana y el surrealismo que fue una respuesta al fracaso y vaciamiento cultural, político y económico de la burguesía han respondido con un develar diferente al lenguaje cerrado, unidimensional, de la modernidad.El texto de George Steiner nos ayuda a comprender la problemática del lenguaje en la actualidad occidental. El autor sostiene que en nuestro vocabulario y nuestra gramática habitan metáforas vacías y gastadas figuras retóricas que están firmemente atrapadas en los andamiajes y recovecos del habla de cada día. Son las mismas metáforas cristalizadas y vacías a las cuales hace referencia Martin Heidegger o Herbert Marcusse en su Ensayo “El Cierre del Universo del Discurso”. Las palabras y la constante autorreferencia del lenguaje generan el vaciamiento del concepto, la cristalización del significante y obliga al uso de la palabra sin la necesidad de pensarla etimológicamente. Este lenguaje inmanente ha creado un universo dentro de las palabras y su sentido se agota en él mismo. Es el lenguaje de la Modernidad: autorreferente y constructor de una sociedad que el hombre habita y que lo trasciende de su existencia.Steiner adhiere al postulado de la existencia de Dios que implica la aceptación de una realidad anterior a las palabras, realidad que se crea a sí misma y a infinitos mundos posibles y futuros. El lenguaje occidental habla de Dios, el lenguaje del Cristianismo, de los hombres de ciencia, refiere a Dios, sin embargo en la rutina de la cotidianeidad del lenguaje Dios no existe, nada garantiza su presencia. Estamos entonces habitando un mundo construido mediante el lenguaje, cristalizado, a través de las palabras. Es un mundo que se muestra silencioso, difícil de expresar. Aunque todo lo que nos rodea se puede expresar en palabras, o definir, permanece del lado de lo oculto. Las palabras relatan algo y esconden el sentido que ahora les es inherente. Pero además este mundo que habitamos se torna profundamente desconocido. Está conformado por espacios cambiantes, dinámicos, producto de la interacción misma de las cosas con nosotros mismos y la resignificación de las relaciones que forman el mundo. Es ahí donde el lenguaje encuentra su fin, donde el lenguaje acaba por ser incapaz de seguir significando sensaciones, realidades, dolores entrañables. Ahí tiene lugar el papel fundamental del inconsciente. Cuando las palabras se agotan, lo onírico continúa el relato. Es una premisa del psicoanálisis clínico de Jacques Lacan que se encuentra enraizado en el trabajo de Freud. De ahí la importancia de la obra surrealista tanto en el poder expresar algo del orden de lo onírico, del orden de lo primario, de lo oculto, como en mostrarse como una herramienta de liberación para el autor o artista. 

.Viejas Canciones.

Traigo la camisa roja, tralaralará, lalará, de sangre de un compañero. Mirái, Maruxina, mirái,  mirái como vengo yo... Las mujeres de los mineros cantaban mientras eran desalojadas del Senado. Víctimas del enésimo recorte del gobierno los mineros luchan por su futuro y el de sus familias. Piden que se respete la continuidad de las ayudas públicas a la minería del carbón hasta el 2018 tal y como había acordado la Unión Europea. Pero sus voces, como tantas otras, son desoídas. El sector del carbón en España, al contrario que algunos sectores financieros, no parece tan grande como para no dejarlo caer. Así que Maruxina, que vio a su hombre sobrevivir en el pozo María Luisa al barreno y a la silicosis, ve ahora, expulsada del Senado, como los mineros son acorralados por una política que encuentra en la crisis financiera la excusa para acometer los recortes que el capitalismo más despiadado siempre exigió. La prima de riesgo por las nubes  y nosotros nos enamoramos, diría Rick Blaine perdiéndose en la mirada oceánica de una Ilsa atormentada y radiante. Ella de azul y a lo lejos Merkel vistiendo otro gris, de corte siglo XXI, pero Hugo Boss como entonces. Mientras, nosotros, como Hamlet, entre el delirio y la cordura, preguntándonos qué hacer.  “Si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro. Morir: dormir, nada más.” Y sumidos en esa indecisión que nos convierte en resignados espectadores, dormimos sin soñar, los ojos inmóviles tras los párpados, sellados por el desconsuelo y el cansancio. No hay fase REM en estos tiempos de derrota. Te diría que sigo luchando y te diría la verdad. Pero es cierto que suena a palabra repetida, que me convierte en un abajofirmante más. Que a veces sueño con ser otro para que me creas cuando digo que estoy harto, que no me rindo, que te busco en cada barricada. Siento, a veces, que malgasto las palabras, que el panfleto que lanzo desde cada azotea es el rumor de una chicharra en la tarde, ruido de fondo, papel que adorna el asfalto que pisan las ruedas de los taxis y las ambulancias que huyen del invierno.   Te diría que estamos en lucha aún cuando me encuentro la mirada condescendiente de compañeros de profesión que huyen de la definición ideológica por comodidad o por pura insensibilidad. Músicos, artistas, que riegan sus rosas como principitos habitando pequeños planetas desiertos. Rosas pop, rosas luminosas como leds color cereza. ¿Dónde estabais?, nos preguntarán cuando el agua alcance los tejados. ¿Qué hacíais mientras el mundo temblaba?  Te diría todo esto aún cuando me encuentro con la mirada condescendiente de aquellos que observan desde lo alto estas palabras, aquellos, los puros, los santos de Nuevas Revoluciones, armados de piolets y rígidas doctrinas, con sonrisa paternal, palabra revelada, tan dados a la purga y la condena, tan solos y tan luz de octubre en un domingo que se acaba.   Te digo sigo en la lucha y ya me arrepiento de no haber elegido otras palabras. Versos alejandrinos ABBA ABBA y dos tercetos encadenados. O décimas como las de Violeta, marchitándose a las afueras de Santiago. Querría escribir una canción llena de cólera, London Calling, the ice age is coming, the suns zooming in, una melodía en la que vomitar  todo el asco que me produce la mediocridad de aquellos que dirigen nuestros gobiernos. Quisiera convencerte de que estamos a tiempo, de que no estamos condenados a ser ratones siguiendo a un flautista hasta el fondo del río. Sé desobediente, no te resignes, exige tu sitio en el mundo, estás aquí porque el futuro es tuyo. No sé qué decirte. Son viejas consignas ya desgastadas por el tiempo. Son flores de papel en un jarrón en un café del centro de Madrid, leyendas estampadas en una camiseta de una tienda en San Telmo. Nos robaron algunas palabras, es cierto. Pero nos queda el resto, y el resto no es silencio, contradiciendo esta vez a Hamlet. Quizá nos quiten las palabras. Pero no el aliento. No las ganas de buscarte.    Habrá que inventar nuevas palabras, nuevas melodías. O reinventar las ajadas por el tiempo,  por el roce de los acantilados en los que fueron gritadas. Recuperar lo que fue nuestro: las banderas, las canciones, los rostros que fuimos antes, las calles, los parlamentos. Reinventar las palabras como quien canta después de tantos años una vieja canción de mineros, mientras, otra vez, el mundo se derrumba. Quizá ya lo haya dicho, espero que me perdones, pero seguimos en la lucha. Ahora más que nunca.

Marx hablaba también de amor. "Nationalökonomie und Philosophie" . 1884

Cómo funciona el Dar en el dominio específicamente humano. Revisando algunos escritos sobre Karl Marx recordé que dedicó gran parte de su obra a trabajar la filosofía del hombre. Qué llevaba al hombre a la avaricia, qué lo despojaba de su capacidad social para convertirlo en un usurero de la sociabilidad para contrarrestar la "separatidad".  Qué le da una persona a otra? Da de sí misma, de lo más precioso que tiene, de su propia vida. Ello no sugiere que necesariamente sacrifique la vida por un otro, sino que le da lo que está vivo en él -da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza -, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él. Al dar así de su vida, enriquece a la otra persona, realza el sentimiento de vida de la otra al exaltar el suyo propio. No da con el fin de recibir; dar es de por sí una dicha exquisita. Pero, al dar, no puede dejar de llevar a la vida algo de la otra persona, y eso que nace a la vida se refleja a su vez sobre ella, cuando da verdaderamente, no puede dejar de recibir lo que se le da en cambio. Dar implica hacer de la otra persona un dador, y ambas comparten la alegría de lo que han creado. Algo nace en el acto de dar, y las dos personas involucradas se sienten agradecidas a la vida que nace para ambas. En lo que toca específicamente al amor, eso significa: el amor es un poder que produce amor, la impotencia es la incapacidad de producir amor. Marx ha expresado bellamente este pensamiento "Supongamos al hombre como hombre y su relación con el mundo en su aspecto humano, y podremos intercambiar amor sólo por amor, confianza por confianza, etc. Si se quiere disfrutar del arte, se debe poseer una formación artística; si se desea tener influencia sobre otra gente, se debe ser capaz de ejercer una influencia estimulante y alentadora sobre la gente. Cada una de nuestras relaciones con el hombre y con la naturaleza deben ser una expresión definida de nuestra vida REAL, INDIVIDUAL, correspondiente al objeto de nuestra voluntad. Si amamos sin producir amor, es decir, si nuestro amor como tal no produce amor, si por medio de una expresión de vida como personas que amamos, no nos convertimos en personas amadas, entonces nuestro amor es impotente, es una desgracia".    Este pensamiento dialéctico sobre el amor nos recuerda de quién es Marx discípulo, nos ayuda a pensar que Merleau-Ponty no estaba tan errado cuando proponía un lenguaje proyectual para vencer el código verbal. Los sueños Husserleanos son una posibilidad tan real como hermosa.   Me acordé que una vez me regalaron un libro de Erich Fromm que subestimé un poco. Hace dos años ese libro me hubiera podido enseñar lo que aprendí a los golpes en la vida. Como bien dice arriba, si como personas que amamos no nos convertimos en personas amadas, entonces nuestro amor es impotente, es una desgracia... Dos años más tarde descubro este pasaje y pienso, tal vez Fromm desde su psicología vigovskyana y socialista, lo pensó, lo tuvo en cuenta, y ahi me quedé... estupefacta en la página 34 del libro donde este pasaje era citado como nota al pié, haciendo alusión a la discapacidad del amor. Parece meloso pero en realidad, si se lo mira de más lejos, no es otra cosa que el deseo de una transformación del sistema cambiario. Demos amor en vez de dinero, amemos al otro para crecer nosotros. Es una linda reflexión para dilucidar una mañana, dar vueltas en la cama y encontrar de lado a esa persona que día a día a través de su amor te hace crecer, en presencia o en ausencia.

29 de enero de 2012

Hasta la elección del color es importante. Nada es imprescindible pero claramente necesitamos hacer cosas que nos distraigan. Por qué se usa tanto la frase "focalizate en vos mismo"... a caso uno cuando ama no se focaliza en sí mismo y se da entero al otro?.

Hoy me lo preguntaba mientras revisaba palabra por palabra, mirada por mirada, recuerdo por recuerdo y me preguntaba por qué habías decidido tomar un vuelo hacia el olvido con el riesgo enorme que implica la posibilidad de no poder obtener el pasaje de regreso.
Tantos años he escuchado la canción de la Trova, tantos años me he dado el lujo de hablar de la inconmensurabilidad de posibilidades del amor que ahora, ni la Trova, ni el amor, tienen un mínimo de sentido para poder explicar una cuarta parte de lo que siento.

Amar es soltar escuchaba por ahí. Por qué parece tan contradictorio... hay que sentarse a escribir una hora sobre la diferencia entre el querer y el amar? NO. Es fácil. El querer corresponde al orden de la necesidad, de la posesión, del precisar algo como parte de uno... el AMAR tiene q ver con el dejar, con el salir, con el dejar ir. Amar implica el desgarro del alma, es el riesgo al que cualquier cuerpo se somete con mayor intensidad. Lo siento por los valientes paracaidistas, pero la verdad es que AMAR implica el dar el alma, el darse uno y a ciegas. Cuando hablo de soltar pienso que si no te puedo hacer feliz, para qué voy a retenerte conmigo? y rápidamente mis ojos se llenan de lágrimas, miro al cielo en busca de una respuesta, y no la obtengo.
Te suelto. Te dejo ir. Te saco la correa del cuello y te miro a los ojos jurándote que estaré bien, que jamás bajaré los brazos, pero qué brazos podré bajar si se han quedado colgados de tu cuello desde el primer día? Cuán mal podré estar si pude descubrirme sintiendo algo tan lindo como esto. Nunca había pensado que fuera posible amar tan profundamente a una persona, al punto de que resultara obviamente responsable la necesidad de alejarme para darle lugar a la más plena felicidad que él hubiera conocido para que pueda sentir lo que alguna vez yo sentí por él.
Una forma sumamente generosa de decir te amo, mi Karma, mi arcángel.
Yo insisto en que tenés el nombre de uno de los tres ángeles que acompañan a Dios hacia la tierra para llevarse a Cristo con él y emanciparlo de dolor, pero vos estás seguro de tener el nombre de uno de sus arcángeles, de los traicioneros, de quienes lastimaron su corazón.
Ahora entiendo que seas mi arcángel.
Los músculos sanan, se ejercitan, y siempre están a punto para tener fuerza. La vida pasa, el tiempo es el mejor Dios al que podemos rezarle cuando las palabras no alcanzan y el alma se desgarra haciendo hasta un pequeño ruido, asimilable a una hoja de parra cuando, estirada, la soplamos. Es el ruido que suena en acordes menores, en la escala de LA menor, en la escala que hace un mes me enseñabas en guitarra.